aniversario de la primera entrega de computadoras del Plan Ceibal -Uruguay2012

Plan Ceibal en Uruguay, donde un portátil e Internet es un derecho de cada niño

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Dino Cappelli | Montevideo
Actualizado lunes 28/05/2012 13:45 horas

Nicholas Negroponte pensó, en un iluminado laboratorio del MIT en Massachusetts, algo que iría a cambiar la realidad de un humilde y oscuro hogar del barrio Las Láminas, en el departamento de Artigas. Muy lejos de Bella Unión, en el límite de Uruguay con Brasil, el científico creyó que cada niño podría llegar a tener su propio ordenador personal. Y entonces, alejado del pensamiento de aquellas familias humildes del Uruguay, lo bautizó ‘One laptop per child’ (‘Un portátil por niño’).

Con su idea recorrió congresos y foros. Logró rebajar el coste unitario de cada ordenador, y en determinado momento promocionó que había logrado lo tan ansiado: un portátil a 100 dólares (unos 79 euros).

El por entonces presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, fue uno de los primeros en recibir la idea y el concepto de Negroponte. Cautivado con la posibilidad de que cada niño de Uruguay se acercara al conocimiento y a la tecnología, encomendó a un grupo de técnicos uruguayos el estudio de la iniciativa. Sin embargo, los detractores surgieron al primer indicio de tanto ordenador en las aulas de las escuelas públicas del país. Pero no hubo claudicación, y en diciembre del año 2006, el Presidente anunció que se pondría en marcha el Plan Ceibal y que con él, cada alumno y cada maestro de las escuelas públicas de todo el país recibirían de forma gratuita un portátil. Se quería reducir la brecha digital, enorme en un país pobre.

Un 31 de mayo, pero del año 2007, los niños de la escuela de Villa Cardal, situada en el departamento de Florida, fueron los primeros en recibir las 150 máquinas donadas por la organización ‘One Laptop per Child’ (OLPC), que iniciaron esta cruzada. Villa Cardal es la capital lechera del Uruguay, un ignoto pueblo con 2.000 habitantes que de un día para otro pasó a estar más conectado que ninguno, y más informatizado que todos. Y este jueves vuelven al pueblo el ex presidente Vázquez y el actual mandatario, José Mujica, para ver –cinco años más tarde- lo que se ha logrado en el país.

Nicolás tiene apenas 7 años, pero todas las tardes lee el diario ‘Expansión’ de México. Lo hace a través de su ordenador, sentado en un banco frente a la escuela “porque aquí hay mejor señal que en mi casa”, cuenta a ELMUNDO.es. La antena instalada en la Escuela N° 38 de Sarandí Grande, una pequeña ciudad de 6.000 habitantes, le ofrece conexión con el mundo, y lo pone un poco más cerca del fútbol mexicano que tanto le gusta. A su lado está Lucía, compañera de clase y de banco de Nico. Lucía tiene una tía en Tenerife, y con ella se conecta cada tarde. Cuando Lucía en Uruguay finaliza sus tareas, la tía Ana Laura se apronta para dormir en las Islas Canarias. Entonces conversan, gratis, y se ponen al día de los asuntos familiares que no pueden dividir tantos miles de kilómetros. Nicolás y Lucía son tan solo dos de los niños de Uruguay que cuentan con el ordenador color verde agua del Plan Ceibal. Ya dominan la web, el chat, skype, Google, y saben tanto de navegadores como de juegos interactivos, contenidos digitales y creación de cortos de animación.

Más allá de los alumnos

Los ordenadores se conocen por propios y ajenos como las XO. El software es libre, el coste nunca se redujo a los 100 dólares americanos pero igualmente es infinitamente inferior a una notebook de corte comercial, y el vandalismo está lejos de hacerles daño.

Cada niño de la educación primaria y cada joven estudiante de secundaria en su etapa inicial cuentan con la XO. Ya se ha superado aquel inconveniente de los primeros tiempos, cuando los niños contaban con su XO pero los docentes adolecían de capacitación. Hoy el flujo de información entre el niño y su maestro se hace a través de blogs y de mails, la búsqueda de material ha eliminado en parte las bibliotecas y el intercambio personal se da en gran medida en las nuevas redes.

El proyecto Plan Ceibal ofrece acceso no solamente para los niños, sino que sus familias se benefician tanto como el pequeño de la casa. Desde mayores de 90 años, pasando por mujeres del ámbito rural hasta hombres empleados en el campo. Todos han innovado su forma de ser y estar, conectados y actualizados. Por ejemplo, los adolescentes de Punta del Diablo que presentan propuestas de periodismo ciudadano; o aquella idea que utiliza las ceibalitas y sus sensores para monitoreo de las condiciones del ambiente, o aquel proyecto que combina el uso de las ceibalitas para la inclusión digital de mujeres de Río Negro. Todo esto en apenas cinco años del Plan Ceibal en Uruguay.

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