Capacitadas como docentes no para mantenimiento de edificios.

Escuelas rurales enfrentan problemas por la falta de mantenimiento de sus paneles solares
Esta noticia fue realizada por la alumna Estefanía Canalda, para la materia Taller de Periodismo I, dictada por Leonardo Haberkorn en el quinto semestre de la Licenciatura en Comunicación Periodística.

en http://fcd.ort.edu.uy/insitu

Hace dos años, UTE donó e instaló paneles solares en 200 escuelas rurales, pero su mantenimiento no fue previsto. Algunos no funcionan y otros tuvieron fallas como emanaciones ácidas que causaron problemas menores de salud.

Hace dos años, UTE donó a la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) paneles solares para 200 escuelas rurales que no tenían electricidad. El mantenimiento de estos insumos no fue previsto, los maestros no fueron capacitados en su uso y conservación. Algunas baterías se rompieron o tuvieron fallas.

En la escuela nº 30 de Lavalleja, la falta de aislamiento de la batería del panel ocasionó emanaciones ácidas por las que la institución debió cerrar hasta que el padre de un alumno solucionó el problema. Estas emanaciones ocasionaron problemas menores de salud, molestias en la piel o alergias, como en el caso de la directora. Sin embargo, Héctor Lungo, técnico electricista de la ANEP, advirtió que las baterías de los paneles solares contienen ácido sulfúrico, que si se filtra producto de la falta de aislamiento, puede provocar graves problemas respiratorios.

Washington Sposaro, director del área de electrificación rural de UTE, dijo que la institución le había donado los paneles a ANEP. “Fueron instalados por personal de UTE y UTE cumplió ahí con su deber”. La empresa redactó un instructivo, que se le entregó a las directoras de los centros. Del mantenimiento, según Sposaro, debía encargarse ANEP.

“No es la tarea de UTE mantener paneles solares, porque eso no está integrado a la red eléctrica. ANEP sabe que los paneles son de ellos”, aclaró. En 2010, UTE llegó a un acuerdo con ANEP por el que se electrificarían las escuelas que estuvieran hasta a cinco kilómetros de las redes eléctricas. Según Sposaro, se electrificaron cerca de cien escuelas, pero los paneles no fueron retirados: “los instaladores de ANEP son los responsables de retirar los paneles y colocarlos en otras escuelas”. No hay planes para electrificar el resto de las escuelas, dijo Sposaro.

Héctor Lungo, técnico electricista de ANEP y apoderado de ANEP ante UTE, dijo que “cuando no se especifica cuál es el mantenimiento y nadie dice quién se va a hacer cargo es imposible que eso funcione”. “El elemento con formación técnica [en electricidad dentro de ANEP] soy yo y nunca fui consultado”.

UTE encargó la instalación de los paneles a una empresa privada, según dijo Lungo. “La gente que se está encargando no tiene la idoneidad técnica necesaria. Las baterías se colocaron mal, dentro de tanques que se pensaron que contrarrestarían las emanaciones [de ácido sulfúrico] y no lo hicieron”, dijo. “Se instalaron dentro de las escuelas; nadie tuvo en cuenta que las baterías tienen que estar instaladas en recintos alejados de la gente”.

Además, Lungo declaró que “la instalación de los paneles fue más simbólica que otra cosa”, ya que tienen muy poca potencia. Lo que se necesita para alimentar de energía a una casa son cuatro kilowatts, que equivaldría a 80 paneles como los que fueron instalados, explicó. “No se hizo un estudio serio sobre cuántos paneles había que instalar y para alimentar qué. No pidieron opiniones técnicas sobre cómo instalarlos”.

Según Lungo, se entendió que los maestros serían los encargados del mantenimiento de los paneles. Sin embargo, “el instructivo se lo entregaban a la directora, y las directoras van cambiando de escuela”. Además, opinó que los maestros no tienen la capacitación que requiere encargarse del buen funcionamiento de las instalaciones: “bastante trabajo tiene la maestra para tener que hacerse cargo de esto; está capacitada como docente pero no para el mantenimiento de edificios”.

Algunos testimonios

“Falta capacitación y falta mantenimiento”. Así resumió el problema Irene Pazos, secretaria de la sección nacional del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE, por sus siglas en inglés). “El panel de UTE tiene una batería que está instalada dentro de la escuela, entonces si la batería no está bien mantenida, porque los planes de mantenimiento de UTE para eso no existen, hay emanaciones ácidas que hacen que terminen cerrando las escuelas”, explicó.

El IEEE tiene un programa llamado “Proyectos de Ingeniería al Servicio de la Comunidad” (Epics, por sus siglas en inglés). En 2009, cuando había 200 escuelas rurales sin electricidad, se aprobó que se desarrollara en Uruguay un proyecto en el marco de Epics que consistiera en generar un prototipo funcional para poder suministrar de energía eléctrica a estas escuelas.

Sin embargo, la realidad cambió. En las escuelas que no había electricidad, UTE instaló paneles solares —cuyo “equivalente de potencia es el de una lamparita de 50 watts”, explicó Pazos—. Además, el Plan Ceibal colocó paneles piloto en algunas escuelas, para que pudieran cargar las XO. “Nosotros tenemos un proyecto que arrancó con un contexto, y ahora felizmente vemos que no podemos hacer lo que queríamos porque ya hay otros que lo están haciendo. Pero encontramos que lo que ellos están haciendo está generando problemas serios”.

Pazos visitó dos escuelas con instalaciones del Plan Ceibal y de UTE. “Que las instalaciones de UTE y del Ceibal sean disjuntas es más fácil de manejar para UTE y para el Ceibal, pero menos eficiente para las escuelas. Es como si en tu casa tuvieras agua de pozo y también de OSE, pero todo un sistema doble de canillas y caños”, explicó. En una de las dos escuelas visitadas, el panel instalado por el Plan Ceibal no funcionaba.

“Al hacer el relevamiento de campo descubrimos que la realidad de las escuelas no tiene nada que ver con lo que se plantea UTE desde un escritorio en Montevideo con un plazo de dos años para hacer cosas, o lo que se plantea el Plan Ceibal”.

Luego de constatar que el problema ya no era la falta de energía, sino el mantenimiento de los paneles solares, los miembros del IEEE decidieron redefinir su proyecto. Planean formar talleres de capacitación locales donde se enseñe sobre las instalaciones que hay en las escuelas y se presenten otras posibilidades de energías alternativas “que ellos puedan manejar localmente”.

La arquitecta Isabel Viana pertenece al “Grupo de Estudios y Reconocimiento Geográfico del Uruguay”, integrado por diversos profesionales (médicos, astrónomos y biólogos entre otros), que se dedica a visitar lugares poco frecuentados del país para hacer descripciones desde distintos ángulos. En estos viajes, van a escuelas rurales —que Viana describió como “muy carenciadas”— y les llevan materiales de estudio y revistas para recortar, porque “carecen de ese tipo de materiales que en las ciudades resultan muy obvias”.

En la semana de Turismo, el grupo estuvo en Tacuarembó y visitó tres escuelas. A una de ellas, ubicada en el paraje de Sopas, “se le había llevado un panel solar que estaba unido a baterías que no tenían un carburador de voltaje que limitara la carga y la batería explotó”. Hace más de un año que la directora de la escuela está intentando que la batería se sustituya, pero no ha tenido éxito, contó Viana. En otras palabras, hace más de un año que la escuela no tiene energía de ningún tipo.

“La impresión –agregó– es que hay una gran descoordinación entre distintas instituciones del Estado que aportan diversas cosas pero que falta asesoramiento específico, conectarlas y asegurarse de que todo esté funcionando y, por otro lado, un asesoramiento a las maestras del uso adecuado de esos instrumentos”.

Viana identificó el problema de forma similar a Pazos: “La gestión centralizada de Montevideo no administra bien estas zonas del interior. Sería importante que hubiera delegaciones a nivel local, incluso que los padres participaran más en el proceso de toma de decisiones, de cómo se invierte, cómo se hace el mantenimiento; o sea, que los recursos no se dispongan desde Montevideo”.

Contó Viana que la directora de esta escuela se quejó de la falta de autoridades civiles en la zona: “me mencionó que la alcaldesa de esa región no había ido nunca a la escuela, a pesar de que la habían invitado”.

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